La Orden Martinista de los Caballeros de Cristo: filiaciones y orientaciones
La Orden Martinista de los Caballeros de Cristo (OMCC) fue fundada por su primer Gran-Maestro, Armand Toussaint, Maestro Raymond Panagion, en la década de 1970-1979, para proseguir la obra de propagación del martinismo ruso en Bélgica, obra emprendida por petición de su Maestro Hermius, nombre de Serge Marcotoune. Desde entonces, la OMCC se ha convertido en una orden internacional instalada en cuatro continentes.
Esa filiación se remonta al Príncipe Kourakine, quien la recibió de Nicolas Novikov, uno de los principales responsables de la Franc-Masonería y de la Rosa-Cruz en Rusia. Según otras fuentes, fue el Príncipe Galitzine, igualmente fiel de Saint-Martin, y no Kourakine, quien la habría recibido de Nocolas Novikov.
Además de esa filiación, la Orden es depositaria de la filiación de Papus, de la filiación de Lagrèze y de la filiación martnista rusa por Robert Ambelain, filiación que también se remonta a Nicolas Novikov aunque por otro circuito.
Nos adherimos a la tesis de Robert Amadou según la cual Louis-Claude de Saint-Martin nunca fundó una orden martinista, ni transmitió iniciaciones martinistas de forma ritual. Se trata por lo tanto de una filiación de deseo, de una filiación espiritual e intelectual que poco a poco se fue formalizando ritualmente.
La OMCC está orientada en sus trabajos por un colegio llamado Gran Logia Internacional de los Caballeros Verdes, fundada por Armand Toussaint. Ese mismo colegio hermetista conduce, bajo distintas denominaciones, los trabajos de diversas estructuras tradicionales próximas a la OMCC como la Iglesia Rosacruciana Apostólica y la Orden de los Caballeros Masones Elegidos Coens del Universo.
A la muerte de Armand Toussaint, no sentimos la necesidad de elegir un nuevo Gran-Maestro. Actualmente consideramos que la Gran-Maestría debe tener ante todo una función espiritual y no una función administrativa, al margen de cualquier forma de poder, algo por otra parte absolutamente ilusorio.
La OMCC es ante todo un espacio de investigación y experimentación que se inscribe en la perspectiva de las vías del Despertar y de las metafísicas no duales.
El recorrido propuesto en el seno de la Orden—que podríamos calificar como meta-iniciático—insiste sobre todo en los siguientes puntos:
- La toma de distancia de la historia personal y de las periferias, mediante el desprendimiento de las máscaras de la persona y el abandono de las identificaciones, paso previo a la apertura de un espacio que permita la emergencia del Ser;
- La cultura del estado de Presencia como clave operativa fundamental, hacer/deshacer/no-hacer, favoreciendo la inscripción del proceso en la zona de Silencio;
- La ruptura sucesiva y/o simultánea, orientada y axializada por la búsqueda del Centro, con los tres lugares-estados de Forma/Sustancia, Consciencia/Energía y Esencia, hasta la simple y alegre celebración de lo que Es;
- El despliegue, llevado y vivificado por la Gracia sofiánica, como única vía necesaria y suficiente para el regreso al Centro y la reintegración en el seno de nuestra naturaleza original y última;
- El estricto respeto a la libertad de sus miembros, con miras a promover la autonomía y hacer de cada uno el único experto en su propia búsqueda, mediante el desvelamiento de su Realeza solar;
- Un enfoque de compañonage que conjuga rigor y flexibilidad, inscrito en una perspectiva nómada de la búsqueda iniciática que invita a atravesar las formas.
